Broadcasting abril de 2018

Broadcasting abril de 2018

TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO

¡Bienvenidos al programa de abril de 2018! Hoy vamos a ver la historia de Jim
Brown, que por treinta años empezaba a estudiar la Biblia, lo dejaba y luego
volvía a empezar.
¿Qué hizo que por fin cambiara y decidiera bautizarse? ¿Cómo puede
ayudarnos la Biblia cuando las cosas en el matrimonio van mal? Las parejas
entrevistadas hablan sin rodeos de sus problemas y de cómo la Biblia salvó su
matrimonio.
Los buenos hábitos espirituales se deben cultivar temprano en la vida.
Jóvenes, ¿cómo pueden disfrutar al máximo de leer la Biblia? Vamos a
aprender mucho en esta edición de JW Broadcasting.
Cuando la Biblia empieza a tocar nuestro corazón, nos damos cuenta de que
necesitamos hacer grandes cambios para cumplir con las normas de Jehová.
Comencemos el programa con un video sobre Jim Brown, un hermano de
Estados Unidos que vive en Cayo Largo (Florida). Antes de ser testigo de
Jehová, él era un hombre violento y con vicios.
¿Cómo abandonó ese camino y qué cambios tuvo que hacer para servir a
Dios? Tengo 53 años.
Tenía fama de peleón.
Peleaba en los bares.

Llegué a un punto en el que hasta me gustaba hacerlo.
Simplemente daba miedo.
Era un hombre violento y con mal carácter, así que nadie se le acercaba.
Decía muchas palabrotas.
Hasta hombres hechos y derechos se avergonzaban de las cosas que decía y
hacía.
Me juntaba con otros que también tenían motos y que querían meterme en
su club.
Iba de mal en peor.
Nos casamos muy jóvenes, a los 17 años.
Y nació nuestra hija mayor.
Yo cuidaba a la niña, y él se pasaba la vida saliendo con sus amigos, de
parranda.
Entonces mi esposa comenzó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová.
Para ella fue un gran cambio, pero me explicó por qué lo hacía y no tuve nada
en contra.
Al final, me convenció para que yo también estudiara.
Y lo hice desde los 20 años hasta los 30. Yo lo sabía.
Sabía que eso era bueno, que ahí era donde tenía que estar.
Pero, no sé por qué, no podía dejar de ser la clase de persona que era.
Mi madre nos crió en la verdad, es lo que conocimos desde pequeños.
Pero, a la vez, veíamos que papá era tan diferente.
.. Él sabía que era la verdad, pero llevaba una vida que no le convenía; era un
buen ejemplo de lo que es un mal ejemplo, por decirlo así. Me daba miedo
cambiar.
La gente me respetaba por lo que era, por ser el tipo duro, por ser.
.. Jimmy Brown.
El versículo que me viene a la mente es el de “yo planté, Apolos regó, pero
Dios siguió haciéndolo crecer”. Jim estudió con muchos hermanos a lo largo
de los años.
Yo simplemente llegué en el momento de su vida en el que empezó a
tomarse la verdad en serio.
Quería ser una mejor persona.
Estaba seguro de que ya no quería seguir llevando aquella vida.
Cambió de amigos, cambió su estilo de vida, su manera de arreglarse, su ropa
y su forma de hablar.
Hizo cambios como abuelo, hizo cambios como padre, hizo cambios como
esposo.
Hizo cambios en todo.
Sabía que los Testigos van de casa en casa hablando con la gente.
Pensaba que yo nunca podría hacer eso.
¿Yo? ¿De puerta en puerta? Me encontraría con personas que conozco desde
hace años, con quienes salía a beber.
¿Cómo podría predicarles ahora? Siempre le decía a mi esposa: “Para mí,
sería mucho más fácil ser Testigo si no viviéramos aquí”. Pero ¡qué
equivocado estaba!, porque mis cambios han dado un buen testimonio a la
gente de la zona.
Algo que me gusta mucho hacer es predicar con mi nieta en los puentes de
aquí. Encuentro gente que ha pasado toda la noche pescando.
Hasta hago revisitas a personas que tienen la costumbre de ir a pescar allí los
fines de semana.
No dejo que se escape nadie.
Mi familia se ríe.
Le predica a todos, no import
Tengo amigos de verdad.
Tengo esperanza.
Jehová vio algo bueno en mí y ha hecho que los demás vean que soy una
buena persona.
Puedo ser un buen hombre y ayudar a otros.
Siento que Jehová me ama, y eso no tiene precio.
¿Y usted? ¿Aún no se ha decidido a bautizarse y dejar que Jehová guíe su
camino? El hermano Brown tuvo que confiar por completo en Dios para
tomar esa decisión.
Todos tenemos razones para estar seguros de que Jehová nos dirigirá y nos
cuidará si tan solo se lo permitimos.
El hermano Brown ahora cuenta con la protección de Jehová y es siervo
ministerial y precursor regular.
Usted también puede disfrutar de la protección divina, como veremos en el
resto del programa.
El título del discurso de este mes es muy fortalecedor: “Envueltos y
protegidos ‘en la bolsa de la vida’”. Esta idea quizá nos haga pensar, o en un
bebé arropadito en una frazada, o tal vez en la cálida sensación de estar
envueltos en una cobija en una noche fría.
Fue Abigail quien usó la expresión “la bolsa de la vida” en una conversación
con David.
Para entender a qué se refería y por qué sus palabras son importantes para
nosotros, vayamos al capítulo 25 de 1 Samuel y repasemos el contexto.
David y los 600 hombres que han huido con él se encuentran con unos
pastores que trabajaban para el esposo de Abigail —llamado Nabal— y
deciden ayudarlos a proteger sus rebaños.
Dice la Biblia que fueron como un muro que protegió a los hombres y a las
ovejas de los delincuentes que merodeaban por la zona.
No es fácil para David alimentar a 600 soldados.
Por eso envía 10 hombres a Nabal para pedirle amablemente algo de comida
en compensación por sus servicios.
Pero, en 1 Samuel 25:10, 11, Nabal responde así: Sin duda, esa no es la
respuesta que David y sus hombres esperaban.
La Biblia describe a Nabal como un hombre áspero y que no servía para nada,
y eso es lo que deja ver su respuesta.
Insulta a los hombres de David y los ridiculiza, reduciéndolos a simples
fugitivos.
David decide tomarse la justicia por su mano y resolver el problema como
muchos lo harían hoy: peleando.
En el versículo 13, vemos que prepara a 400 hombres para la batalla con un
solo objetivo: exterminar a los hombres de la casa de Nabal.
Pero pronto Abigail se entera de lo que ha hecho su esposo y, sin que él se dé
cuenta, reúne una buena cantidad de comida y se va a buscar a David.
Cuando se encuentra con él, le habla con el corazón en la mano y, en nombre
de su esposo y de toda su casa, le pide perdón de forma tan convincente que
él no hubiera podido negarse.
Reconoce que lo que hizo Nabal fue una insensatez y le ruega a David que
no se haga culpable de derramar sangre, pues su conciencia lo condenaría.
Fíjense en las palabras que expresa Abigail en el versículo 29, ya hacia el final
de su súplica, y que dan pie al título de este discurso: Cuando queremos
proteger o conservar algo valioso, a veces lo envolvemos.
Según Abigail, así haría Jehová con la vida de David.
Protegería a su siervo de todos y cada uno de sus enemigos siempre y cuando
no se tomara la justicia por su propia mano.
Debía dejar las cosas en manos de Dios, confiar en aquel a quien le debía la
vida.
¿Qué podemos aprender nosotros de este relato? David pudo ver que su
relación con Jehová era una protección.
En el versículo 32 reconoció que Jehová había enviado a Abigail a darle una
advertencia.
Nosotros también podemos concluir que, mientras más estrecha sea nuestra
relación con Jehová, más protegidos estaremos.
Por eso la Biblia nos dice en Santiago 4:8: Jehová nos invita a acercarnos a él
porque quiere darnos su aprobación y que seamos sus amigos.
Cuando le dedicamos nuestra vida y prometemos servirle
incondicionalmente, conseguimos su favor, y él nos protege en “la bolsa de la
vida”. A medida que nuestra amistad con él se va haciendo más fuerte,
vemos más pruebas de que nos cuida.
Nunca quisiéramos perder su protección por hacer caso omiso de su guía y
confiar en nuestra propia forma de pensar.
Ahora bien, ¿en qué situaciones de la vida debemos confiar en Jehová?
Puede que estemos sufriendo ataques en el trabajo o en la escuela, o, como
Abigail, que tengamos que vivir con un cónyuge un tanto difícil.
O puede que estemos luchando contra una enfermedad y tengamos que ser
leales al elegir tratamiento médico.
O tal vez vivamos en un país en el que no hay libertad para predicar o donde
se nos persigue por nuestras creencias.
Pueden ser muchas cosas, pero es nuestra reacción —la manera en que
afrontamos la situación— lo que demuestra si estamos dejando que Jehová
nos ayude.
¿De veras confiamos en él? ¿Estamos dispuestos a dejar el asunto en sus
manos y ver cómo lo resuelve? Para eso tenemos que manifestar ciertas
cualidades cristianas.
De las cualidades que mostraron Abigail y David, ¿cuáles le impresionan más
a usted? Los dos fueron sumamente razonables y pacientes.
La paciencia nos ayuda a aguantar; nos perm
Pero no hay ninguna indicación de que le faltara al respeto o lo
menospreciara.
Es verdad que en el versículo 25 dijo que Nabal era insensato, pero, desde el
punto de vista de Jehová, no dijo nada inapropiado, pues Nabal había puesto
en peligro a toda su casa.
¿Y qué se puede decir de David? Él era alguien con autoridad, pero demostró
ser razonable y paciente al escuchar a Abigail y reconocer que ella tenía
razón, algo que puede ser muy difícil cuando las emociones están a flor de
piel.
Tal vez recuerden que el año pasado, en la asamblea “¡No se rinda!”, se
analizó 2 Pedro 1:5-8 y aprendimos una buena técnica para cultivar
cualidades cristianas.
Consiste en hacer lo siguiente: estudiar a fondo cada cualidad, meditar en
ella y ponerla en práctica.
Si aplicamos esa misma técnica con la meta de ser más razonables y
pacientes, podremos superar las pruebas.
Podemos estar seguros de que Jehová seguirá fortaleciéndonos para que
nunca vayamos a desfallecer en el camino, para que sigamos aguantando y
confiando en él.
Además de cultivar estas cualidades, algo que nos ayudará es contar con una
buena rutina espiritual.
Tener un programa fijo para estudiar, asistir a las reuniones y predicar nos
mantendrá ocupados y nos ayudará a tomar buenas decisiones.
No nos quedará tiempo para distraernos con nada de lo que este mundo
ofrece.
Nos conviene recordar lo que sucedió en los días del profeta Ageo.
Cuando los judíos se distrajeron y descuidaron el templo, Jehová dejó de
bendecirlos y de protegerlos en sentido espiritual.
¿Cuál fue el resultado? Pues bien, noten que, en su denuncia, el profeta
menciona un tipo muy distinto de “bolsa”. Ageo 1:6 dice: Aquellos judíos
sembraban, pero su cosecha era pobre.
Tenían comida, pero no la suficiente.
Y no tenían ropa para protegerse del frío Como ya no contaban con la
bendición de Jehová, Ageo los comparó con un hombre que pone su salario
en una bolsa llena de agujeros.
Imagínense cómo se sentiría ese hombre al darse cuenta de que todo lo que
había ganado se le había ido por los agujeros de la bolsa.
Claro, nuestro objetivo no es acumular riquezas porque, aun si tenemos
muchas cosas, jamás tendremos éxito en sentido espiritual si no contamos
con la bendición de Jehová. Por eso, no permitamos que nada llegue a ser
más importante que nuestra relación con Jehová. Al estudiar la vida de David,
percibimos claramente que disfrutaba de una buena relación con Dios y de su
protección.
En algunos salmos, David describe cómo lo protegió Jehová en momentos
difíciles.
El Salmo 18, el 31 y el 34 narran algunos de esos momentos.
Son relatos hermosos.
Aun así, ¿fue David perfecto? No, cometió errores.
Ya vimos lo que le pasó con Nabal.
Tenía razones para enojarse, pero la manera de expresar su sentir no fue la
mejor.
Con todo, David aprendió de sus errores, y, con cada prueba que afrontó, su
relación con Jehová se hizo más fuerte.
Por ejemplo, poco después de que Nabal muriera, David se casó con Abigail.
Mientras todavía eran fugitivos, David y sus hombres buscaron el amparo de
un rey aliado, quien les dio un lugar donde vivir.
Un día, cuando los hombres se hallaban fuera, los amalequitas atacaron la
ciudad y se llevaron a las mujeres, los niños y los rebaños.
Al regresar y ver lo que había sucedido, los hombres de David rompieron a
llorar.
¡Se sentían tan dolidos y amargados que hasta les dieron ganas de apedrear a
David! ¡Qué angustia debió de haber sentido él! Estaría muy preocupado por
su familia y se sentiría herido por la reacción de sus hombres.
Quizás sintiera que le estaban faltando al respeto de nuevo, como había
hecho Nabal.
¿Qué haría? Primero de Samuel, capítulo 30, versículo 6, nos revela sus
sentimientos: ¿Cómo manejó David esta situación? El versículo sigue
diciendo: ¿De qué forma? El versículo 8 lo aclara: En esta ocasión, David
no pensó ni reaccionó como antes.
De inmediato se acordó de consultar a Jehová. ¿No deberíamos hacer lo
mismo nosotros cuando estemos en situaciones difíciles? Enseguida tenemos
que orar a Jehová y buscar la guía que nos da su Palabra, la Biblia.
Esto es imprescindible para estar protegidos espiritualmente.
A modo de repaso, aprovechemos las dificultades para cultivar y demostrar
cualidades cristianas, para esforzarnos, por ejemplo, por ser más razonables
y pacientes.
Así le demostraremos a Jehová que queremos parecernos más a él e imitar la
forma de pensar de Cristo, y que también queremos que nos guíe.
Además, siempre tengamos “mucho que hacer en la obra del Señor”. Si
seguimos orando y participando en actividades espirituales, nos acercaremos
más a Jehová y le sacaremos mejor partido a nuestra situación.
Pero no solo eso: conseguiremos la protección eterna de nuestro Padre,
quien nos mantendrá envueltos y protegidos “en la bolsa de la vida”. Confiar
en la guía de Jehová es muy importante, sobre todo cuando afrontamos
pruebas muy fuertes.
Puede que nos sintamos entre la espada y la pared, pero no tengamos más
remedio que tomar una decisión.
En la siguiente escenificación, Emma se ve ante una situación así. ¿Qué hará?
¿Qué principios de la Biblia pueden ayudarla a decidir? Cuando Thomas y yo
nos enteramos de que estaba embarazada, nos quedamos helados.
Pero poco a poco nos fuimos ilusionando.
Y fue muy emocionante ver a nuestro bebé por primera vez.
En realidad, no nos importaba si era un niño o una niña.
Solo queríamos que estuviera sano.
Por desgracia, nos quedamos destrozados cuando el doctor nos dijo que el
bebé seguramente nacería con graves problemas de salud y que incluso
podría morir.
Ni mi esposo ni mis suegros son testigos de Jehová; aun así, opinan que
abortar está mal.
Sin embargo, pensaban que teníamos que seguir el consejo de los médicos.
No podía creer que nos estuviera pasando aquello.
Hasta me preguntaba por qué Jehová lo permitía.
Sentía que sería incapaz de soportarlo.
Thomas me preguntó qué quería hacer, y le contesté que yo nunca abortaría.
Él me dijo que en circunstancias normales tampoco lo haría, pero que, en
nuestro caso, Dios lo entendería.
Estaba muy angustiada.
Me presionaban para que tomara una decisión que sabía que estaba mal,
pero todos me decían que era lo mejor para mi bebé. Jamás me había
sentido tan sola.
Necesitaba a Jehová más que nunca, así que me desahogué con él en
oración.
También busqué información.
Le mostré a Thomas el texto que había encontrado.
“En caso de que unos hombres luchen el uno con el otro y realmente
lastimen a una mujer encinta […]”. Y decía que si ocurría un accidente mortal,
entonces tenían que dar “alma por alma”. Si para Jehová acabar con la vida
de un bebé no nacido, aunque sea accidentalmente, es un pecado grave,
¿cómo iba yo a provocar la muerte de nuestro bebé a propósito? Les dejé
muy clara mi decisión a nuestro doctor y a mis suegros.
Existía la posibilidad de que los médicos estuvieran equivocados, y me
encantaría decir que así fue, pero no.
Mi hija Chloe murió unas pocas semanas después de nacer, y su muerte ha
sido lo peor que me ha pasado en la vida.
Pero Jehová me dio el valor necesario para hablarles de mis creencias a mi
esposo, mis suegros y el personal médico.
Todos me dijeron que me admiraban por tener una fe tan firme.
Nunca me he arrepentido de la decisión que tomé. Aunque Chloe solo vivió
unas semanas, estoy muy agradecida de haber pasado ese tiempo junto a
ella.
Sé que Jehová recuerda cada detalle de mi hijita y que me la devolverá con
perfecta salud cuando la resucite, porque para Jehová la vida de todos es
muy valiosa.
Averiguar qué piensa Jehová debe ser lo primero que hagamos antes de
tomar una decisión, sobre todo si amigos o familiares —sin ninguna mala
intención— nos dan consejos que van en contra de los principios bíblicos.
Al evaluar las distintas opciones, hagamos como Emma y consultemos la
Biblia y nuestras publicaciones.
De esa manera tomaremos decisiones que honren a Jehová. Emma actuó
sabiamente ante un problema que pudo haber abierto una brecha en su
matrimonio.
Es lamentable, pero el mundo en que vivimos y nuestra propia imperfección
pueden poner el matrimonio en grave peligro.
¿Puede la Biblia ayudar en una situación como esa? Las parejas que
conoceremos hablarán sin rodeos de sus problemas y de cómo la Biblia fue
esencial para salvar su matrimonio.
Nuestro matrimonio no iba muy bien que digamos.
Las cosas empezaron a ir mal casi desde el principio.

Nos pasábamos el día peleando.
Discutíamos por cualquier cosa y reaccionábamos de forma exagerada.
No podíamos hablar sin discutir.
Y las peleas eran cada vez más frecuentes y más fuertes.
Y pensé: “Mi matrimonio no me hace feliz”, y entonces amenacé con
marcharme.
A veces tuve ganas de tirar la toalla.
En ocasiones discutíamos, hacíamos las maletas y nos decíamos que ojalá
nunca nos hubiéramos casado.
Y hasta acabábamos insultándonos.
No estábamos tomando en cuenta a Jehová en nuestro matrimonio, y eso era
fundamental para que funcionara bien.
Unos hermanos que conocíamos desde hacía mucho se ofrecieron a estudiar
con nosotros.
Nos incluyeron en su adoración en familia.
Querían que cenáramos con ellos y preparáramos “La Atalaya” juntos.
Y dijimos que sí. Acompañarlos regularmente en su adoración en familia nos
ayudó mucho, pues no solo leíamos principios bíblicos, sino que veíamos
cómo ellos los ponían en práctica.
Y, de pronto, vi lo que se logra al aplicar un principio de la Biblia.
Su adoración en familia tuvo un gran impacto en nosotros, porque vimos de
primera mano cómo poner en práctica un principio bíblico y los buenos
resultados que se obtienen.
Siendo sincera, pasó mucho tiempo hasta que las cosas mejoraron, pero todo
comenzó a cambiar cuando volvimos a acercamos a Jehová. Hubo varios
principios que de repente cobraron sentido para nosotros, como el que se
encuentra en Juan 13:34, donde Jesús nos mandó que siguiéramos su
ejemplo.
Efesios 5:33 me ayudó a cambiar, pues vi en varios artículos lo importante
que es para el esposo sentir que su esposa lo respeta, y creo que yo nunca lo
había entendido bien.
Para mí era simplemente una norma: él es el cabeza y necesita el respeto de
su esposa.
No me daba cuenta de que para el esposo es importante sentirse respetado
para poder cumplir con su papel de cabeza.
¡Estamos tan agradecidos con Jehová por su paciencia! Los principios bíblicos
siempre estuvieron allí, solo que nosotros no los estábamos aplicando.
Tan pronto como los pusimos en práctica, nuestro matrimonio cambió
completamente.
Nuestra relación está muchísimo mejor.
Esto es lo que queríamos conseguir desde el principio, pero no sabíamos
cómo.
Solo pudimos lograrlo al aplicar los principios bíblicos.
Teníamos 17 años cuando nos conocimos y 20 cuando nos casamos.
A Tony y a mí nos iba bien.
Éramos felices.
Pero luego comencé un nuevo negocio que se convirtió en el centro de mi
vida, y esto afectó negativamente nuestra relación con Jehová. Hubo una
época en la que pasábamos mucho tiempo separados y casi no nos veíamos.
No estábamos aplicando los principios bíblicos.
Bueno, ni siquiera leíamos la Biblia.
Yo comencé a ver cosas muy muy inapropiadas.
Y, con el tiempo, ya nada de lo que veía me molestaba la conciencia.
No pensaba en las consecuencias y el dolor que esto iba a causar.
Sentí que mi esposo ya no me quería.
Estaba muy enojada por lo que estaba haciendo, me sentía amargada y le
guardaba mucho rencor.
Acabamos separándonos.
Me fui, dejé a Tony.
Abandoné mi matrimonio, abandoné el negocio y finalmente me divorcié de
él sin base bíblica.
Los ancianos que me ayudaban me hicieron ver cómo se sentía Jehová por mi
conducta y también cómo estaba mi relación con él.
Y la verdad es que dejaba mucho que desear.
Cuando me divorcié de Tony, no me molestaba la conciencia en absoluto,
pues me había traicionado.
Creí que lo mejor y lo más lógico era marcharme.
En mi lectura de la Biblia, leí Amós 5:15. Este versículo tuvo un profundo
efecto en mí, porque me di cuenta de que tenía que odiar lo que es malo y
amar lo que es bueno.
Leer en Malaquías lo que piensa Jehová sobre el divorcio me caló hondo.
En total, nos tomó 15 años estar juntos otra vez.
Una tarde de entre semana, al llegar a casa después de predicar, mi teléfono
sonó y escuché la voz de Rhonda.
¡Me alegró tanto que quisiera que saliéramos a tomar un café y
conversáramos! Si no hubiera empezado a alimentarme en sentido espiritual
y a aprender a amar la Palabra de Dios, mi vida no habría cambiado.
Tony y yo no estaríamos juntos si no fuera por la Biblia.
Jamás nos hubiéramos reconciliado.
Ahora él es mi mejor amigo y yo soy su mejor amiga, nos gusta estar juntos y
servir a Jehová unidos.
Nuestra vida ha mejorado mucho porque ambos hemos visto lo práctico que
es aplicar los consejos de la Biblia.
Ahora somos un matrimonio de verdad y, no importa lo que tengamos que
enfrentar, lo enfrentamos juntos.
En un caso así, no solo nuestro matrimonio está en juego, sino también
nuestra relación con Jehová. Por ejemplo, nuestra hermana sentía tanta
frustración que llegó a creer que su única opción era divorciarse, aunque no
tuviera base bíblica.
Al tomar decisiones relacionadas con nuestro matrimonio, debemos tener
muy en cuenta cómo se va a sentir Jehová. Malaquías 2:16 dice: Si su
matrimonio está en crisis, repase artículos como el de la página 8 de “La
Atalaya” del 15 de mayo de 2012, el cual nos anima a ser tan positivos como
podamos y nos da muy buenas recomendaciones para fortalecer la relación y
salvar el matrimonio.
Hasta ahora, hemos visto distintas maneras en las que Satanás intenta
sacarnos de la bolsa de la vida.
Los verdaderos cristianos se enfrentan con valor al Diablo y luchan para que
no los arranque de las manos de Jehová. Hace poco, en una adoración
matutina, el hermano Mark Sanderson, del Cuerpo Gobernante, habló de
1 Pedro 5:9 y explicó cómo podemos hacerle frente a Satanás.
¿Es posible sobrevivir al ataque de un león rugiente? Pues investigué un poco
en varias páginas de Internet sobre animales salvajes, y todas daban más o
menos el mismo consejo en caso de que nos ataque un león: “Quédese
donde está. No corra ni le dé la espalda”. De hecho, una página decía: “Un
león puede correr a 80 kilómetros [o 50 millas] por hora.
Así que quédese quieto.
Si corre, solo le servirá para morir cansado”. Bueno, eso es cierto.
En 1 Pedro 5:9 encontramos exactamente el mismo consejo.
Ahí dice: “Pónganse en contra de él”. En este caso, no se trata de ponernos
en contra de un león de verdad, sino en contra de Satanás, el “león rugiente”,
que trata de devorarnos a cada uno de nosotros.
Para mantenernos firmes en contra de este león, es decir, para oponernos a
él, para no sentirnos intimidados, no salir corriendo ni ponernos de espaldas
al león, hace falta lo que el apóstol Pedro menciona luego en este versículo 9,
y que el hermano Crane explicó bien en su comentario.
Tenemos que ponernos “en contra de él, sólidos en la fe”. Si queremos salir
con vida, tenemos que confiar plenamente en Jehová. Relacionado con esto,
veamos el ejemplo de un siervo de Dios de tiempos bíblicos que tuvo esa
confianza en Jehová. Retrocedamos a los días del rey Jehosafat, cuando los
ejércitos de Moab y de Ammón, y los habitantes de la región montañosa de
Seír se aliaron contra Judá. Abramos la Biblia en 2 Crónicas 20:12. Aquí,
Jehosafat le está orando a Jehová, le está abriendo su corazón.
Y miren lo que le dice: “Oh Dios nuestro, ¿no ejecutarás juicio contra ellos?
Porque no hay en nosotros poder delante de esta gran muchedumbre que
viene contra nosotros; y nosotros mismos no sabemos qué debemos hacer,
pero nuestros ojos están hacia ti”. Jehosafat se estaba enfrentando al león.
Le dijo a Jehová que no sabían qué hacer.
Pero este rey confiaba plenamente en su Dios y tenía una fe inquebrantable.
¿Y qué le dijo Jehová a Jehosafat que hiciera? Veámoslo en el versículo 17:
“No tendrán que pelear en esta ocasión.
Tomen su posición”. ¿Les recuerda a algo? “Tomen su posición, esténse
quietos y vean la salvación de Jehová a favor de ustedes.
Oh Judá y Jerusalén, no tengan miedo ni se aterroricen.
Mañana salgan contra ellos, y Jehová estará con ustedes”. ¿Qué les dijo
Jehová que tenían que hacer? Bueno, les estaba diciendo: “Ocupen sus
puestos, opónganse a ese ejército, estén firmes, no huyan y vean cómo los
salva Jehová”. Para conseguirlo, Jehosafat y el pueblo necesitarían una fe
fuerte, sólida, inquebrantable.
Así que, para ayudar al pueblo mientras se preparaban para la batalla, noten
lo que les dijo Jehosafat.
En el versículo 20, justo en la mitad del versículo, dice: “Jehosafat se puso de
pie y entonces dijo: ‘¡Óiganme, oh Judá y ustedes los habitantes de
Jerusalén! Pongan fe en Jehová su Dios para que resulten de larga duración.
Pongan fe en sus profetas y así logren éxito’”. Y eso fue exactamente lo que
ocurrió. Cuando Jehová vio que el pueblo confiaba en él y se mantenía firme,
¿qué hizo? Bueno, según los versículos 22 y 23 —seguramente ya recuerden
qué ocurrió— los hombres de Ammón, Moab y los habitantes de la región
montañosa de Seír se mataron unos a otros.
Y el versículo 23 añade: “Y los hijos de Ammón y Moab procedieron a
levantarse contra los habitantes de la región montañosa de Seír para darlos
por entero a la destrucción y aniquilarlos; y tan pronto como acabaron con
los habitantes de Seír, ayudaron a arruinar cada cual a su propio
compañero”. Sin duda, Jehová les dio una buena recompensa por la fe que
demostraron en él.
Las armas que se habían levantado en contra de Jehosafat y su pueblo
no tuvieron éxito.
A veces, como es normal, pensamos que este tipo de situaciones solo
ocurrían en tiempos bíblicos.
Pero es impresionante ver que los hermanos de hoy en día también tienen
ese tipo de fe y que se mantienen firmes ante el león.
Les voy a relatar un par de experiencias que me emocionaron mucho.
La primera es sobre un hermano de Rusia llamado Pavel.
En 1958, Pavel fue arrestado por participar en actividades religiosas.
Él explicó lo que le ocurrió: “Antes de partir en tren, el agente que me
escoltaba me dijo: ‘Mira a tu esposa por última vez, porque no la volverás a
ver nunca’”. Ahí estaba el león rugiendo.
Sigue diciendo: “Estuve seis meses en aislamiento, antes de ir a juicio.
Durante los interrogatorios, […] los agentes hicieron cuanto pudieron por
socavar mi fe […]. Hubo veces que recurrieron a la violencia física […].
Le rogué a Jehová que me diera las fuerzas para mantenerme firme […]”.
Y ahora miren lo que ocurrió: “Durante uno de los interrogatorios de rutina,
el agente me llamó a su despacho y me dijo: ‘Ahora te vamos a enseñar lo
que tu organización está haciendo.
¿Nos vas a decir que viene de Dios?’. Mirándome fijamente, prosiguió: ‘Este
año asistieron a la convención de Nueva York 253.000 personas en
dos estadios.
[…] La convención duró ocho días’. […] El agente cubrió la mesa de
fotografías.
En una de las fotos pude ver a asambleístas felices, con sus coloridas
vestimentas típicas, abrazándose unos a otros.
Una más mostraba al hermano Knorr presentando un discurso, y otras eran
del bautismo […]. Aquel agente no podía imaginar siquiera la sensación que
me invadía.
Era como asistir a la asamblea sin tener que salir de la prisión.
Sentí un torrente de fuerzas renovadas.
¡Cuánta falta me había hecho algo así! Y Jehová
Nos sentíamos como en una asamblea”. Entonces, hermanos, ¿qué otras
lecciones aprendemos de estas dos experiencias? Que cuando nos plantamos
con firmeza contra Satanás, firmes en la fe, Jehová hará tal como ha
prometido en 1 Pedro 5:10. ¿Ven lo que dice ahí? “Pero, después que
ustedes hayan sufrido por un poco de tiempo, el Dios de toda bondad
inmerecida, que los llamó a su gloria eterna en unión con Cristo, terminará él
mismo el entrenamiento de ustedes; él los hará firmes, él los hará fuertes”.
Así que, hermanos, ¿es posible sobrevivir al ataque de un león rugiente?
¡Claro que sí! Con una fe inquebrantable, permanezcamos firmes y veamos
cómo nos salva Jehová. No hay duda: hace falta fe para resistir los
implacables ataques de Satanás.
Las experiencias que contó el hermano Sanderson son realmente
inspiradoras.
Ahora bien, ¿notaron que también mencionó un ejemplo de la Biblia, el de
Jehosafat? Y es que la Biblia está llena de historias que nos infunden valor
cada vez que las leemos.
Una pregunta: ¿cuándo hay que empezar a fortalecer la fe que se necesita
para resistir los ataques de Satanás? ¿Cuando ya se lleva años sirviendo a
Jehová? Eclesiastés 12:1 contesta: “Acuérdate, ahora, de tu Magnífico
Creador en los días de tu mocedad”. Joven, ¿te cuesta trabajo leer la Biblia
todos los días? Escucha lo que han hecho otros jóvenes como tú para
desarrollar ese hábito y sacarle el jugo a su lectura.
Casi siempre lo dejaba para después.
Pero, cuando llego a casa en la noche, estoy cansada y quiero relajarme.
Bueno, con frecuencia me sentía cansado por muchas razones y por eso
no tenía ganas ni siquiera de empezar a leer la Biblia.
Tuve etapas en las que me resultaba muy difícil seguir mi programa de
lectura de la Biblia.
Como vivimos en la era de las redes sociales, hay muchas cosas con las que
ocupar tu tiempo.
Un hobby que me quitaba mucho tiempo era ver películas.
Le dedicaba muchas horas.
Esto puede robarte tiempo valioso que podrías haber aprovechado mejor.
Algo que me motivó fue darme cuenta de que, cuando lees la Biblia, estás
hablando con Dios.
Le oramos y luego él nos contesta mediante la Biblia.
Como Jehová nos ha prometido, él puede darnos tanto las fuerzas como las
ganas de actuar.
Entonces, yo le pido a Jehová que, por favor, primero me dé las fuerzas para
leer, y las ganas vienen después.
Entonces, me propuse comenzar y no dejar de leerla.
Empecé por mi libro favorito y así se me hizo más fácil.
Pues yo empecé por Génesis para leer la Biblia de principio a fin.
Mi libro bíblico favorito es Ester.
Como pensaba que ella fue alguien muy especial, leer su historia me ayudó a
visualizar todo lo que le pasó y a conocerla mejor.
Y hasta sentí que yo estaba allí. El programa de lectura semanal me ha
ayudado mucho.
Me gusta porque en las reuniones analizamos lo que hemos leído y porque
puedo usar las ayudas de la “Guía de actividades”. Así entiendo mejor los
comentarios de los hermanos, pues ya leí la información, y yo también puedo
comentar.
Cuando leo la Biblia con la aplicación JW Library, puede que el teléfono vibre
porque entró un mensaje.
Y, claro, sientes la curiosidad de saber quién te escribió. A mí me ha ayudado
mucho poner el teléfono en modo avión.
Así me puedo concentrar en lo que estoy leyendo y nada me distrae.
Me gusta leer en casa, pero también al aire libre porque creo que es donde
uno se siente más cerca de Jehová. No me limito a leer los relatos de la Biblia,
sino que me hago preguntas como: “¿Por qué quiso Jehová que esto se
pusiera por escrito? ¿Qué lecciones aprendo?”. Esto me ayuda a
concentrarme y a no leer solo por encima.
Si no, me distraigo enseguida.
En una asamblea aprendí algo que me ha ayudado a entender y recordar lo
que leo.
Allí se explicó que cuando meditamos en un relato bíblico, debemos mirar
hacia cuatro lugares: primero, hacia arriba, para saber qué me enseña sobre
Jehová. Luego, hacia abajo, para ver qué aprendo sobre su propósito, sobre
lo que Dios quiere para la Tierra.
Después, hacia mí mismo, para ver cómo me beneficia a mí. Y finalmente
hacia los demás, para pensar en cómo ayudar a otros con ese texto bíblico.
En la aplicación JW Library, hay cuatro colores diferentes para resaltar el
texto.
Entonces, cuando leo en mi tableta o en mi teléfono, utilizo un color distinto
para marcar cada uno de los cuatro aspectos.
Por ejemplo, uno de mis pasatiempos es dibujar.
Una vez se me ocurrió dibujar la armadura espiritual: todas sus partes y sus
significados.
Esto me ayudó a ver los beneficios de esa armadura, a darme cuenta de
todos los recursos maravillosos que nos da Jehová y a entender que él nunca
nos deja solos.
Otra cosa que me gusta mucho es la sección “Actividades para estudiar la
Biblia”, porque allí puedes elegir un tema que te parezca interesante y luego
leer sobre él.
Es la Palabra de Dios.
Quiero mucho a Jehová y deseo hacer su voluntad.
Por eso, para mí es tan importante entender bien su Palabra.
Cuando utilizas este método y logras entender un pasaje difícil, te sientes
súper bien.
De hecho, sientes que has logrado algo y te acercas mucho más a Jehová.
Muchas veces ni siquiera sabes qué decirle a Jehová en oración, o qué cosas
le puedes agradecer.
La lectura personal de la Biblia me ha ayudado mucho, pues ahora sé
exactamente lo que quiero decirle a Jehová. Para mí es muy importante leer
la Biblia a diario, porque creo que me ayuda a estar tranquilo cuando me toca
enfrentar situaciones nuevas o inesperadas.
Estoy seguro de que, sin importar cuál sea el problema, Jehová siempre tiene
lista la respuesta adecuada.
Al principio, es muy difícil.
Tienes que esforzarte mucho y ser disciplinado para leer la Biblia todos los
días.
Pero, después de un tiempo, comienzas a disfrutar, se te hace cada vez más
fácil y te alegras de haber empezado.
Estoy convencida de que cuando Jehová ve tus esfuerzos se siente muy
orgulloso de ti, y eso es lo mejor que te puede pasar.
Estos jóvenes no solo aprendieron cosas nuevas, también se acercaron a
Jehová. Leer la Biblia los ayudará a poner un sólido fundamento para su
futuro.
Tú puedes hacer lo mismo.
Tal vez no sea fácil al principio, pero, como dijo uno de ellos, empieza con
algo que te guste.
Usa la aplicación JW Library o una libretita para anotar puntos que quieras
poner en práctica o repasar con tu familia.
Pronto verás que esperas con gusto el momento de leer la Biblia.
Cada parte del programa ha destacado una forma de fortalecer nuestra
relación con Dios.
El video musical de este mes refleja la alegría que resulta de tener un
matrimonio fuerte, que cuente con el apoyo y la bendición de Jehová.
Se titula “Amor de verdad”. ♪♪ Hay algo que te quiero decir: estar contigo me
hace feliz.
El amor que compartimos los dos, ¡qué precioso regalo de Dios! La cuerda es
triple, y jamás fallará. Somos tú y yo con Jehová. A tu lado, mis sueños se
harán realidad.
Lo que siento por ti es amor, amor de verdad.
Es de verdad.
No terminará, cada día mi amor crecerá. Lo protegeré con todo mi ser, los
problemas no lo van a romper.
No, no, nunca, no.
La cuerda es triple, y jamás fallará. Somos tú y yo con Jehová. A tu lado, mis
sueños se harán realidad.
Lo que siento por ti es amor, amor de verdad.
Es de verdad.
Nada nos separará, lo que tenemos es un don de Jehová. Prometo cuidarte
con dedicación.
Pon mi sello de amor sobre tu corazón.
Para mí, no hay otra mujer como tú. Yo te quiero, je t’aime, I love you.
Amor, hoy te quiero decir que mi corazón late por ti.
¡Bendito el día que te conocí! Te quiero tanto que eres parte de mí. Es así.
La cuerda es triple, y jamás fallará. Somos tú y yo con Jehová. A tu lado, mis
sueños se harán realidad.
Lo que siento por ti es amor, amor de verdad.
Es de verdad.
¡Qué precioso regalo de Dios! Amor de verdad.
♪♪ Sí, muchos de nosotros podemos dar fe de que, como dice la canción,
cuando la cuerda es triple, jamás fallará. Tanto en el matrimonio como en la
juventud, y en otros campos que hemos repasado hoy, podemos contar con
la guía de Jehová. Si la seguimos con cuidado, nos mantendremos seguros,
bien protegidos en la bolsa de la vida.
Esperamos que les haya gustado el programa.
Para terminar, acompáñennos a la hermosa isla tropical de Sri Lanka, que
está al sureste de la India, en el océano Índico.
Allí hay más de 6.000 publicadores en 112 congregaciones y 13 grupos
aislados.
En muchas partes del país, aún se ven los estragos de la guerra civil, que se
extendió por décadas.
No obstante, nuestros hermanos manifiestan verdadera unidad cristiana.
Los publicadores predican en la costa, en lo alto de las montañas y en las
bulliciosas ciudades, y dan más de 8.000 cursos de la Biblia.
También hay más de 650 hermanos que sirven de precursores regulares.
En la ciudad de Colombo vive tanta gente que los hermanos que participan
en la predicación pública ven pasar un promedio de casi 17.000 personas
cada 8 horas.
En la ciudad de Badulla, en las montañas, hay una pequeña congregación que
predica en los campos de banana, de té y en plena selva, donde siguen
encontrando a personas que quieren aprender.
Los hermanos del país son de distintas etnias, pero su amor fraternal y
devoción a Dios los mantiene unidos y bien protegidos en la bolsa de la vida.
Desde las cumbres de las montañas de Sri Lanka, nos mandan sus saludos y
cariño.
¡Gracias por acompañarnos! Nos despedimos desde la central mundial de los
testigos de Jehová.

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Broadcasting Abril de 2018
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